Sobre VIH

Adherencia

AQUÍ ENCONTRARÁS:

¿Qué es la adherencia?
Los cambios ligados a los tratamientos y sus dificultades
Acomodamiento a los efectos secundarios y adherencia a tratamientos
Causas de la no-adherencia
Estrategias para mejorar la adherencia
Recomendaciones para una buena adherencia al tratamiento antirretroviral

¿QUÉ ES LA ADHERENCIA?

Adherencia es tomar los medicamentos y seguir un tratamiento correctamente, tal como fue prescrito por el médico en cuanto a la dosis exacta y a la hora indicada.
Más allá de ese concepto formal, la adherencia implica contar con una serie de factores que posibilitan seguir un tratamiento de forma adecuada para garantizar su efectividad. Estos factores pueden ser de tipo social, cultural, educativo, económico, entre otros.

Existen muchos esquemas de tratamientos antirretrovirales (ARV) que combaten y neutralizan al VIH, deteniendo su multiplicación y su acción destructiva de los linfocitos T o células CD4 que el cuerpo produce para defenderse de virus, bacterias, infecciones y enfermedades, por lo que es muy importante tener una buena adherencia a los tratamientos ARV para que sean efectivos, aunque estos no logren eliminar al virus del organismo de una persona.
Recuerda

Las personas que viven con VIH no están necesariamente postradas y enfermas en una cama; son personas saludables que aportan a la sociedad y que pueden llevar una vida muy normal por muchos años, especialmente con una buena adherencia.

En cuanto al nivel de adherencia necesaria para garantizar la efectividad de un tratamiento antirretroviral en una persona con VIH, es decir, para obtener buenos resultados en la disminución de la carga viral (cantidad de virus existente en el organismo de una persona) y aumento de las células CD4, según estudios realizados, se requiere de por lo menos entre el 90% al 95% de adherencia correcta, es decir ingerir los medicamentos a la fecha y en la dosis indicada.

LOS CAMBIOS LIGADOS A LOS TRATAMIENTOS Y SUS DIFICULTADES

Las dificultades de horario para la toma de los medicamentos ARV provocan en las personas un marco temporal que los expone a nuevas problemáticas. Por ejemplo: tener que despertarse obligatoriamente para tomar un medicamento, o dificultades de horario con respecto a las comidas y la ingesta de los ARV.

Esto puede ocasionar ciertos cambios con relación al cuerpo y puede tener un impacto sobre la relación de la persona con su entorno.
En el ámbito sentimental y sexual

En ocasiones, el comienzo del tratamiento ARV puede deteriorar una relación de pareja, así como la vida sexual de una persona, por diversos motivos:
  • Falta de empatía entre el usuario/a y su pareja.
  • Miedos y temores a que el tratamiento no funcione.
  • Falta de información sobre el tratamiento antirretroviral.
  • No aceptación de la situación de salud por parte de la pareja.
  • Temor respecto a la transmisión del virus.

 
En el ámbito socio-profesional

Puede ser complicado la toma de medicamentos ARV en el ámbito laboral, sobre todo si no conocen el estado de salud de la persona, o si a causa de esa razón puede ser discriminado e incluso despedido (ver Derechos humanos y VIH). La toma del tratamiento ARV llamará la atención por su extensión en el tiempo y, posiblemente, por la cantidad de pastillas que se tienen que tomar.

ACOMODAMIENTO A LOS EFECTOS SECUNDARIOS Y ADHERENCIA A TRATAMIENTOS

Como todo medicamento, los antirretrovirales tienen efectos secundarios que varían de acuerdo al tipo de medicina y a la persona que lo toma. El tratamiento antirretroviral puede tener efectos adversos que hacen más complicada la adherencia, por eso es importante conocer qué tipo de efectos secundarios puede provocar cada antirretroviral y, sobre todo, como poder mitigar esos efectos adversos. Incluso, algunos de esos efectos pueden llegar a obstaculizar en gran medida algunas actividades de la vida cotidiana.

Es adecuado realizar una buena evaluación para descubrir hasta qué punto los efectos secundarios pueden limitar la vida de una persona con VIH, y en función de eso poder definir acciones para facilitar la adaptación a estos efectos secundarios, o para que sean menos graves y que no se conviertan en motivo de abandono o interrupción del tratamiento.

Para facilitar esta tarea, es conveniente consultar con el/la médico tratante y el profesional de farmacia. Estos profesionales deberán facilitar información tan valiosa como:

• Si el síntoma que siente la persona es a causa de un efecto adverso a algún medicamento o a otra patología.

• La duración del efecto adverso (los primeros días o se prolonga durante todo el tratamiento, entre otros).

Por lo general, puede existir dificultad para tratar el tema de la adherencia entre el usuario/a y el personal de salud. Por esta razón, es importante que las personas que viven con VIH (PVV) acudan a grupos de ayuda mutua (GAM),  a servicios de consulta centrados en el apoyo e incluso a líneas de apoyo centradas en los tratamientos.

Las dificultades para la adherencia son múltiples y variables según las personas, los contextos, las situaciones y el tipo de medicamento. Una persona puede no seguir el tratamiento por diversas razones y de manera secuencial. Un acontecimiento, una emoción, un recuerdo penoso, una dificultad transitoria, pueden ser la causa de una mala adherencia.

CAUSAS DE LA NO-ADHERENCIA

Las personas atribuyen sus dificultades de adherencia a dos grandes causas: las internas que dependen en parte de ellas y las causas externas que requieren otro tipo de intervención.

a) Causas internas de la no-adherencia:


Se identifican tres causas internas por las cuales las personas no se adhieren al tratamiento:
  • La significación simbólica atribuida a los tratamientos.
  • Los estados emocionales
  • Las dificultades para organizar su vida en torno a los tratamientos.
La exploración de este tipo de causas puede permitir a la persona no solo apoyar el trabajo psíquico que implica todo ingreso a un tratamiento, sino también acompañarlo en la vivencia de su seropositividad, para permitirle hacer algo que le facilite el "vivir con".

La tristeza, el desánimo, la soledad, la melancolía, la culpabilidad, el sentimiento de pérdida de control son también estados emocionales que pueden causar estados momentáneos de no-adherencia. Se atribuyen también como causas, las dificultades de la tarea como la repartición del tiempo, el ajuste en su estilo de vida, la falta de entrenamiento, o si no, dificultades ligadas a las complicaciones de la vida social.

Las personas que no han gozado de ningún apoyo o que no han podido hacer ningún trabajo en torno al hecho de vivir con VIH porque no han tenido la oportunidad de integrar organizaciones o redes de apoyo, tienen mayores dificultades con sus tratamientos. Sufren en su mayoría de una gran soledad afectiva, de un aislamiento social y se han confrontado a un rechazo familiar y social que los ha obligado a establecer a ellos mismos una distancia en relación a su estado de vivir con VIH para poder sobrevivir.
 
b) Las causas externas de no-adherencia:

Las condiciones de vida, la precariedad social, la falta de recursos, la falta de alojamiento, el nivel de instrucción, representan algunas causas de no-adherencia que ponen a las personas que viven con VIH frente a situaciones de exclusión frente a la salud.

El estudio de este tipo de causas puede permitir la búsqueda de soluciones concretas con la persona o la implementación de dispositivos sociales adaptados a las exigencias del progreso terapéutico y del acceso a los cuidados.

Efectivamente, las condiciones de almacenamiento en un refrigerador requeridas para algunos medicamentos, o las exigencias de hidratación intensa requeridas por otros, son algunas de las situaciones más complicadas.

En algunos programas de instituciones públicas existen servicios de apoyos puntuales a los que una persona con VIH puede acceder si cumple con los requerimientos. En el 2011 la CEPVVS recopiló estos servicios en el Informe de consultoría para Inclusión Social y económica de PVV en Ecuador,

ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA ADHERENCIA

Las estrategias para una buena adherencia pueden no ser iguales para todo el mundo. Hay algunos factores que determinan las estrategias:
 
• Culturales

• Socio-económicos

• Sexuales

• Necesidad de privacidad

• Actividades personales

• Uso de drogas

• Problemas mentales sin tratar, etc.

 
Relacionadas con la medicación:
 
• Informar sobre efectos secundarios, preverlos y tratarlos.

• Evitar las interacciones farmacológicas adversas.

• Simplificar los requisitos sobre alimentos.

• En lo posible, disminuir el número de píldoras.
 

Relacionadas con el usuario/a:

• Negociar un protocolo adaptado al usuario/a, que lo entienda y con el que se comprometa.

• Utilizar tiempo dialogando con el usuario/a. No comenzar un tratamiento hasta comprobar que él/ella está listo.

• Solicitar apoyo de familiares y amigos.

• Desarrollar protocolos prácticos para cada régimen (horarios, organización, comidas...).

• Desarrollar estrategias prácticas: bolsas, alarmas, cajas de bolsillo.

• Desarrollar grupos de apoyo a la adherencia.

• Considerar los ensayos con caramelos de goma.
 

Relacionadas con el médico:

• Establecer una relación basada en la confianza mutua.

• Servir como educador, fuente de información y apoyo constante.


Relacionadas con el equipo de salud:

• Establecer mecanismos de contacto para resolver dudas; prever las vacaciones (teléfono, compañero sustituto...).

• Monitorizar adherencia. Intensificar en periodos de posible baja adherencia.

• Recabar el apoyo del resto del equipo de salud (enfermería, farmacia...), otros (consejería de pares, trabajadoras sociales, administrativos) y de programas externos (ONG’s).

• Todo el equipo puede y debe hacer algo.

• Debe planificarse la formación necesaria para hacerlo.

• Deben planificarse actuaciones sobre la adherencia incluidas en el trabajo diario de cada uno.

• Establecer una relación profesional - usuario/a sincera y orientada al apoyo.

RECOMENDACIONES PARA UNA BUENA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO ANTIRRETROVIRAL


 
  • Es importante integrar su régimen de toma de medicamentos a su rutina diaria.
  • Agrupe sus medicinas en dosis diarias para una semana a la vez.
  • Mantenga una lista de control en la cual pueda ir tachando las dosis que vaya tomando. Dejando un espacio para anotar cómo se siente.
  • Use un pastillero electrónico o una alarma que le avise cuándo tomar los medicamentos.
  • Use una agenda o libreta, especialmente al comienzo de un nuevo régimen, en la que pueda anotar las molestias causadas por el medicamento, efectos secundarios y otros aspectos relacionados.
  • Evalúe su régimen aproximadamente dos semanas después de haberlo iniciado.
  • Planifique con anticipación la toma de ARV en los fines de semana y las vacaciones.
  • Cuando viaje, lleve todos sus medicamentos consigo.
  • Si quiere ocultar que está tomando medicamentos planifique los momentos de privacidad.
  • Utilice su red o grupo de apoyo para que le recuerden tomar sus medicamentos.
  • Establezca una red de apoyo para sus necesidades emocionales.


 

 

 
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